miércoles, 5 de noviembre de 2014

INFLUENCIA DE LAS TICS EN NUESTRA EDUCACION


PERSPECTIVAS DE LA TECNOLOGIA EN LA EDUCACIÓN
 
Las nuevas tecnologías representan un cambio de cultura que obliga a tomar decisiones relativas a sus efectos perspectivos, escala y límites de introducción, universo de usuarios y nivel crítico de especialistas. Un error de diagnóstico o una equivocada política nacional de desarrollo podrían afectar decisivamente la suerte de un país en el uso de las TIC para su desarrollo.
En la educación, las TIC no lo son todo, pero tampoco pueden despreciarse. Como afirma Julio Cabero, las nuevas tecnologías no tienen por que sustituir a otros más tradicionales, sino que pueden completarlas.
En los próximos años el impacto de la tecnología en la organización escolar y en los procesos educativos será aún limitado, muy similar al de contar con textos impresos de calidad en manos de profesores expositivos, auditivos y memoristas que, a pesar de todas las propuestas de pedagogía interactiva y constructivita, tan sólo los usan para familiarizar a los alumnos con el texto, sin sacarle provecho para el desarrollo de sus habilidades y aprendizajes.
Será necesario seguir dando uso a las tecnologías de menor costo por alumno y más cercanas a las formas convencionales de enseñanza (radio y televisión educativa), hasta que esté lista la generación de docentes capaces de sacarle el mayor provecho a las nuevas tecnologías.
Paralelamente, se puede seguir haciendo avances a menor escala con recursos humanos calificados y tecnologías más sofisticadas, para ir creando las experiencias que luego de validadas puedan tener efecto demostrativo y expansivo sobre los demás y mientras tanto, se podría avanzar más en el acceso a laboratorios para que profesores y alumnos tengan aunque sea un acceso mínimo a las computadoras y a Internet y puedan usar las herramientas básicas de comunicación virtual. De paso, esto abriría la oportunidad a profesores y alumnos altamente motivados y capaces para autoaprender a tener la oportunidad de avanzar por su cuenta.
Al mismo tiempo, se pueden generar experiencias educativas y de formación de profesores que sean intercambiables, de modo que se difundan los logros pese a los escasos recursos nacionales.
Se producirá un importante corte generacional al ser para los más jóvenes más habitual y de mayor interés, el uso de los ordenadores y además de que conocen mejor su funcionamiento y tener un mayor acceso a Internet.
A pesar de que Internet es seguramente el sistema más "democrático" de comunicación que nunca haya creado el ser humano, se observarán dos mundos claramente diferenciados, el occidental el que denominamos "tercer mundo", pues dentro del mundo occidental los condicionantes técnicos y sociales predisponen a poder acceder a la red a una mayoría de la población.
En el área de los países del denominado "tercer mundo" los casos anteriormente expuestos se agudizan de una forma alarmante; una gran parte de la población esta por alfabetizar, las posibilidades de acceso a los ordenadores cuando no están garantizados los mínimos para la supervivencia son pura fantasía, el cableado es deficiente para permitir la circulación de la información con plenas garantías. En estos casos la utilización de los servicios que puede ofrecer la red, están bajo el control de las elites políticas e intelectuales, y a pesar que algunos de estos sectores estén predispuestos a realizar una política favorable a las clases más desfavorecidas, la mejora de los medios tecnológicos no es una prioridad delante los problemas de alimentación y/o alfabetización.
Parece inevitable que la exclusión social y la brecha de la inequidad educativa aumentarán a la par que crecerán las dificultades económicas en los países de la región, lo que impedirá a la mayoría de ellos dar saltos importantes en la inversión educacional. A su vez la profesión docente se seguirá deteriorando, lo que condicionará no solamente el origen económico-cultural de los profesores sino también sus posibilidades reales de convertirse en actores decisivos del salto educacional y tecnológico, y limitará los avances y logros de los estudiantes que estén a su cargo.
Se necesitan nuevos tipos de directores formados para la gestión escolar moderna, con amplios márgenes de autonomía, de manera que la administración esté al servicio de la educación. Eso también requiere reformar las normas que rigen la gestión educativa. De lo contrario, la rigidez burocrática y administrativa hará invisibles las ventajas de un sistema educativo que disponga de las nuevas tecnologías, cuyo aprovechamiento, casi por definición, depende de la diversificación e individualización de las experiencias educativas. En esto puede ayudar en gran medida el intercambio experiencias.
Todas estas reflexiones aquí expuestas pretenden incitar a la reflexión, al dialogo y a la discusión, sobre un instrumento social que cambiará de manera rotunda nuestra vida y que seguramente será parte de la vida cotidiana de las generaciones futuras, pero para garantizar precisamente a estas generaciones la oportunidad de acceder colectivamente y con igualdad de condiciones a esta sociedad de la información, es necesario que se actúe con consciencia de que se enfrenta un fenómeno social.
En ese sentido hay que poner atención en no colocar certidumbres allí donde todavía hay incertidumbres, no vaya a ocurrir que así como la década de 1980 fue la del acceso a la escuela y la de 1990 la de la preocupación por la calidad de la enseñanza, se convierta la del 2000 en la del acceso a la computación y la del 2010 en la de la preocupación por los aprendizajes con computación.
Los distintos sistemas formativos deben sensibilizarse respecto a estos nuevos retos y proporcionar alternativas en cuanto a modalidades de aprendizaje. De nada sirve sustituir los antiguos medios por nuevas tecnologías sin otro cambio en los sistemas de enseñanza.
Pero la respuesta de las universidades a estos retos no puede ser estándar: Cada universidad debe responder desde su propia especificidad, partiendo del contexto en el que se halla, teniendo en cuenta la tradición y las fortalezas que posee.
Las modalidades de formación apoyadas en las TIC llevan a nuevas concepciones del Proceso de Enseñanza -Aprendizaje que acentúan la implicación activa del alumno en el proceso de aprendizaje; la atención a las destrezas emocionales e intelectuales a distintos niveles; la preparación de los jóvenes para asumir responsabilidades en un mundo en rápido y constante cambio, la flexibilidad de los alumnos para entrar en un mundo laboral que demandará formación a lo largo de toda la vida y las competencias necesarias para este proceso de aprendizaje continuo (Salinas, 1997).
De igual manera, el rol del docente también cambia en un ambiente rico en TIC. El profesor deja de ser fuente de todo conocimiento y pasa a actuar de guía de alumnos para facilitarles el uso de recursos y herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevo conocimiento y destrezas.
Todo ello trae como resultado implicaciones en su preparación profesional y se les va a requerir, en su proceso de formación -inicial o en ejercicio-, a ser usuarios aventajados de recursos de información. Junto a ello, necesitan servicios de apoyo de guías y ayudas profesionales que les permitan participar enteramente como profesionales. Los profesores constituyen un elemento esencial en cualquier sistema educativo y resultan imprescindibles a la hora de iniciar cualquier cambio. Sus conocimientos y destrezas son esenciales para el buen funcionamiento de un programa; por lo tanto, deben tener recursos técnicos y didácticos que les permitan cubrir sus necesidades.
Puede ocurrir que, mientras muchas instituciones de educación superior se están centrando, como se ha dicho, en las TIC para distribuir educación a distancia, están fracasando en detectar lo que se necesita para resolver los problemas señalados antes. Todavía ponen el énfasis en credenciales y grados tradicionales, y aunque distribuidos a veces mediante las TIC, siguen una organización de clases y grados convencionales.
La sofisticación de las tecnologías, los brillos de los multimedia no deben deslumbrarnos, ya que estos fenómenos deben ser abordados con rigor. Todos estos avances provocan serios interrogantes: ¿Cuál es el nuevo papel que desempeñan los docentes? ¿Y los alumnos? ¿Cómo se establece la comunicación educativa por medio de estos nuevos canales? ¿Se puede reproducir la interacción que se da en el aula por medios electrónicos? ¿….? Todos estos interrogantes exigen, al menos desde la óptica pedagógica, estudio y reflexión. Exigen investigación si queremos respuestas contrastadas.
Creemos necesario llamar la atención contra visiones simplistas que ven en el uso de las nuevas tecnologías el fundamento de renovaciones radicales del proceso de enseñanza-aprendizaje. Con frecuencia personas se hacen eco de la «revolución informática en la enseñanza» o de la «muerte del profesor» (a manos del ordenador), y se contempla la introducción de la informática como una posible solución a los problemas de la enseñanza, como una auténtica tendencia innovadora.
La búsqueda de la solución en «nuevas tecnologías» tiene una larga tradición, y ya fue acertadamente criticada por Piaget (1969). Vale la pena recordar su argumentación pues, pensamos, continúa conservando su vigencia:
«Los espíritus sentimentales o pesarosos se han entristecido de que se pueda sustituir a los maestros por máquinas; sin embargo, estas máquinas nos parece que prestan el gran servicio de demostrar sin posible réplica el carácter mecánico de la función del maestro, tal como la concibe la enseñanza tradicional: si esta enseñanza no tiene más ideal que hacer repetir correctamente lo que ha sido correctamente expuesto, está claro que la máquina puede cumplir correctamente estas condiciones».
Todas las transformaciones que se realizan hoy en nuestra educación (incluso el uso de las TIC en el sistema de educación) están dirigidas a fortalecer el papel educativo del maestro, ya que el proceso de instrucción puede ampliarse con el empleo de los medios técnicos, pero siempre, esa función mentora del educador será insustituible. ¿Quién como el educador para llegar al corazón de sus alumnos? ¿Quién como el educador para guiar, fomentar una ética, para conducir desde principios morales?